¿Cómo podemos asegurarnos de que estamos comprando pescado fresco?

El pescado, debido en parte a su estado natural y hábitat, es uno de los productos que menos tarda en descomponerse desde que se extrae del mar. Es por ello que a todos nos preocupa la frescura del género, además del hecho evidente que es el de consumir un alimento en pleno potencial nutritivo. Hoy en día puede ser complicado saber de dónde viene realmente el producto que compramos, y mucho menos fiarnos de que se ha transportado y conservado de la manera adecuada.


Los riesgos de consumir pescado en mal estado puede llevar de simples náuseas o indigestiones a problemas más graves como intoxicaciones peligrosas. ¿Cómo podemos saber entonces si estamos comprando pescado en estado óptimo?


Los ojos o las branquias son algunas de las características que nos permiten apreciar el estado a simple vista. Los ojos nunca estarán hundidos, sino en forma convexa o abultada, con el color negro y brillante. En el caso de las branquias, un tono rojo o rosado intenso nos indicará que la circulación ha sido reciente, y la frescura mayor.  


Un vientre hinchado muestra descomposición de las vísceras, y la piel debe mostrar firmeza ante la presión. Si notamos que un pescado está demasiado blando o flácido, puede ser una mala señal. Así mismo, el olor es una de las evidencias más claras de la frescura de un pescado, ya que como es lógico, un producto recientemente pescado olerá a mar.


En Frioteis somos expertos en almacenaje frigorífico, conocemos de primera la importancia de conservar la cadena de frío y cuidar de un producto que lo merece.